
LAVOZDELAPAMPA. Reedición Año XVI. Nº14. julio 2026.
(Nota)
Del granítico grupo de la familia Córdova Hernández, al cual pertenecía la señora Ninfa, ella en sus últimos años de vida abrió el corazón, para conversar de sus vivencias con un pasado guardado en el alma a través de los años. Era una persona de mediana estatura, cargando sobre su cuerpo los ochenta y tantos… años, de cabello corto y cano, de una belleza y resplandor en su mirada, con suavidad de sus palabras y esa segura convicción del recuerdo de su pasado.

Ella era hija de don Ladislao Córdova Retamal, ex dirigente del movimiento social obrero, quien participó en la huelga más grande de Chile, donde murieron muchas personas bajo la metralla en la “Escuela Santa María”, de Iquique. Su madre doña Francisca Hernández, una mujer luchadora en su entorno familiar.
Ninfa, nació en la ciudad de Iquique el 31 de octubre de 1920; su primer año escolar fue en Iquique, realizándolo a la edad de seis años y durante ese tiempo el mundo que la rodeaba le producía crisis al grupo familiar; habían arrestado y hecho prisionero a su padre, siendo él deportado a la “Isla Juan Fernández”, junto a otras personas.

Ella a los 7 años fue llevada junto a su familia a la ciudad de Arica (Lugar dónde exiliaron a su padre, por el gobierno de aquella época, 1927), entonces el “Hotel Pacífico” recién comenzaba sus bases para su construcción. Posteriormente Ninfa siguió los estudios en el Liceo Técnico, donde estudio modas, terminando en el Liceo Comercial de Arica. (1938, “Liceo de Niñas”, “Coeducacional”)

Los familia Córdova Hernández tuvo catorce hijos en total, entre sus nombres y cualidades fueron: Ladislao 2°, se casó en Iquique; Estanislao, él había sido más independiente; Wenceslao, era considerado el más apegado al hogar, sufrió mucho cuando su padre fue deportado; Tomislao, se realizó en la marina de Chile, pero él cuando se encontraba en la “Base Antártica”, sufrió un grave accidente, siendo trasladado a la capital donde luego falleció; Úslao, entre sus hermanos hombres, fue el que tuvo más sacrificios, inicialmente trabajó en el ferrocarril, después lo hizo en la “Junta de Adelanto de Arica”; Olga, tenía un carácter diferente a Ninfa; Dora, era mucho más dócil; América, ella contrajo matrimonio y se fue a vivir a la capital de Chile; Norma, también se había ido a la ciudad de Santiago; Nerva y Silvia, fueron las hermanas menores, pero Dora, Silvia y Ninfa , residían en Arica.
El padre de los hermanos Córdova Hernández, fue estricto y correcto con la familia y con los que le rodeaban

Ninfa se casó a los 23 años con el señor, Enrique Oyarzún Gutiérrez, y de este matrimonio nacieron los hijos, Enrique, Fernando y Oscar. Cuando su padre fue desterrado a la Isla Juan Fernández (“Isla Más Afuera”) él en ese entonces trabajaba en el periódico “El Despertar”, de Iquique. (Junto a don Luís Emilio Recabarren)

Al iniciarse la persecución de su padre antes de ser deportado, él tenía un amigo apegado a la familia, él que le informaba lo que pasaba con la opresión hacía los trabajadores, y un día casi a media noche les avisaron que vendrían por ellos, su madre doña Francisca levantó de la cama a los hijos y les vistió a todos, yéndose a fondear al muelle, encontrándose allí esa noche con otros perseguidos.

Posteriormente su padre cayó preso, la madre entonces pidió clemencia a las autoridades, pero a él igual se lo llevaron, quedando la familia enteramente destrozada. Doña Francisca, su madre fue una mujer abnegada y sacrificada en soportar las inclemencias contra su familia.

Antes de cumplirse el centenario de la matanza obrera en la “Escuela Santa María”, de Iquique (El año 2006), la señora Ninfa en su sentir de emoción, al recordar a su padre, el que se vio involucrado en una tragedia, ella a la vez orgullosa de su padre y triste por los obreros caídos, mereciendo todo el respeto en el futuro homenaje del centenario y que comprendiera la gente, de todo lo que se había luchado en aquella ocasión; Ninfa con un hilar de palabras entrecortadas, de pronto sus ojos se eclipsaron, escapándose varias lagrimas, las que rodaron rápidamente por su piel ajada, cubriéndose ella los ojos con un pañuelo tan blanco como su alma.

La filosofía de la vida es: “Todo lo que nace tiene que morir”; pues ese día llegó para la señora Ninfa, un 29 de abril del 2010, la luz se fue apagando, para irse a la otra vida celestial. La misa por su descanso se realizó en la Iglesia “Sagrados Corazones”; al funeral asistieron sus tres hijos, familiares y amigos y en su despedida las últimas palabras fueron de su hermana menor, Silvia Córdova Hernández (Escritora)
Quedando sepultada en el mausoleo familiar del cementerio general de Arica

(Su padre, don Ladislao Córdova Retamal, llegó a ocupar el cargo de regidor por la ciudad de Arica, y también mucho antes del año 1907, trabajó en la oficina salitrera “La Perla”)

Cita fuentes:
- “La Voz de la Pampa”, Revista Cultural; ISSN – 0718 – 9702 Edición N°32, noviembre del 2006, “Recuerdos de la Pampa”, señora Ninfa Córdova Hernández”, autor y editor Reinaldo Riveros Pizarro.
- Fotografía, de “Puertos Salitreros” de Guillermo Burgos Cuthbert, Editorial RICAVENTURA, Santiago., año 2005.
- Fotografía, de “Arica en el Tiempo”, de Luís Álvarez Miranda, Sergio Chacón Cáceres, Percy Dauelberg Hahmann, Daniga Franulic Crooker, Universidad de Chile, año 1980.
Gráficas:
1.- Señora Ninfa Córdova Hernández, año 2006; 2.- Calle, Luís Uribe, y el Banco Tarapacá; 3.- El matrimonio, Ladislao Córdova R. y la señora, Francisca Hernández;
4.- Antigua fotografía del Morro de Arica; 5.- “Escuela de Niñas” (1915), también conocido como “Liceo Coeducacional” (1928); 6.- “Hotel Pacífico”, lujoso edificio, de la hermosa ciudad de Arica; 7.- Folletín insinuando una gran conferencia Socialista, promovido por los agentes del “El Despertar”; 8.- “Escuela Santa María” de Iquique, lugar utilizado para una matanza obrera; 9.- Señora Ninfa, junto a su sobrino Wenceslao Córdova Arraigada. 10.- Funeral de la señora Ninfa Córdova H.; 11.- Plaza Colón de la ciudad de Arica, adornadas de hermosas Bugambilias
Autor: Reinaldo Riveros Pizarro
PENSAMIENTO
Nunca me siento solo en la soledad, Dios está en el cielo, mar y tierra. (RERIPI)
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Sobre el Autor
Reinaldo Riveros Pizarro — Escritor, editor e investigador de la cultura pampina. Arica, Chile.
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